Casi.

Llegar tarde es mejor que no llegar del todo.

Cuarenta

A mediados del año anterior, bajo un clima gris en el país tropical en el que vivo, cumplí la algo ruidosa edad de 40 años. ¡Cuarenta!

Aún no sé si darle la atención e importancia social que se le da a estos números múltiplos de diez o simplemente seguir como siempre: con un desinterés solapado y un pensamiento que ronda por ahí diciéndome que reflexione (aún más) sobre lo “viejo” (?) que estoy.

Aunque, la verdad, nunca me he sentido “viejo”. Por supuesto, sí estoy más viejo que en mis veintes, ¿pero qué realmente ha cambiado en veinte años?

Más allá de todas las experiencias de vida que me hicieron dejar de ser un ente sumamente individualista para convertirme en otro que no lo es (tanto), lo que sigue estando presente es el deseo de crear algo.

¿Lo he hecho?, ¿he creado algo en estos cuarenta años?

Quizás.

Y por eso no me quería quedar con las ganas de hacer un blog, de puño y letra, en plena época de IAs y automatización.

El reto no será de qué temas hablar, ni de visualizaciones y analíticos, sino de que cada publicación quede como a mí me gusta.

Esta quedó casi como me gustaría que fuera.